Por qué apagar y prender el aire todo el día sale más caro que dejarlo encendido
- Gregorio Rodríguez
- hace 2 días
- 4 min de lectura

Una creencia muy común que en realidad puede estar disparando tu recibo de luz cada mes.
Si trabajas en una oficina o tienes un negocio en Monterrey, seguramente has escuchado esto: "Apaga el aire cuando salgas aunque sea 20 minutos, para ahorrar luz."
Tiene lógica a primera vista. Si el equipo no está encendido, no consume. Pero la realidad del funcionamiento de un sistema de aire acondicionado es un poco más complicada — y entenderla puede hacerte ahorrar dinero real cada mes.
El momento más caro: el arranque
Cuando un aire acondicionado arranca desde cero — especialmente en pleno verano en Monterrey, con 40 °C afuera — tiene que trabajar al máximo para bajar la temperatura del espacio desde cero. En ese proceso inicial, el compresor consume hasta 3 veces más energía que cuando ya está en temperatura y solo la mantiene.
Piénsalo así: es como intentar enfriar una olla de agua hirviendo vs. mantener tibia una que ya está fría. El segundo escenario requiere mucho menos esfuerzo.
🌡️ Dato clave: en Monterrey, con temperaturas de 40–44 °C en verano, un espacio sin clima puede calentarse hasta 10 °C en solo 15–20 minutos. Cuando vuelves a encender el equipo, el compresor trabaja a máxima potencia durante 30–45 minutos para recuperar la temperatura — consumiendo mucho más que si simplemente lo hubiera mantenido.
¿Qué pasa cuando apagas y prendes seguido?
Cada vez que apagas el aire y lo vuelves a encender, ocurren dos cosas malas al mismo tiempo:
Pico de consumo eléctrico: el arranque del compresor jala una corriente muy alta por varios minutos. Si esto ocurre varias veces al día, esos picos se acumulan en tu recibo.
Desgaste acelerado del compresor: los arranques frecuentes son los momentos de mayor estrés mecánico en el equipo. Un compresor que arranca 10 veces al día envejece mucho más rápido que uno que arranca 2 veces y mantiene temperatura.
❌ Apagar y prender seguido
+35%
más consumo eléctrico en arranques repetidos
✅ Mantener temperatura
−35%
menos consumo al operar en modo de mantenimiento
Entonces, ¿nunca debo apagarlo?
No es eso. La clave está en cuánto tiempo va a estar apagado:
Menos de 1 hora: es más eficiente subirle un par de grados al termostato (por ejemplo de 22 °C a 25 °C) en lugar de apagarlo. El equipo descansa un poco pero no tiene que trabajar al máximo cuando regresas.
1 a 3 horas: depende de qué tan bien aislado está el espacio. En oficinas bien selladas puede convenir dejarlo en modo ahorro; en espacios con muchas ventanas o mal aislados, el calor entra tan rápido que igualmente gastará mucho al volver a arrancar.
Más de 3 horas o de noche: aquí sí conviene apagarlo completamente. El ahorro supera con creces el costo del arranque posterior.
Regla práctica: si vas a estar fuera menos de una hora, no apagues — sube el termostato. Si vas a estar fuera más de dos horas, apágalo. Y si tienes un sistema de automatización (BMS o termostato programable), deja que él tome esa decisión automáticamente.
El termostato es tu mejor aliado
El error más común no es dejar el aire encendido — es dejarlo en 18 °C todo el día porque "así enfría más rápido". Eso no es cierto: un aire acondicionado no enfría más rápido porque le pongas una temperatura más baja. Enfría a la misma velocidad, pero trabaja más tiempo (y gasta más) para alcanzar esa temperatura innecesariamente baja.
La temperatura de confort recomendada por ASHRAE para espacios de trabajo es 23–24 °C. Cada grado que bajas del setpoint representa aproximadamente un 6–8 % más de consumo eléctrico.
💡 Ejemplo real: una oficina en Monterrey con 5 minisplits operando a 18 °C en lugar de 24 °C está gastando entre 36 % y 48 % más de electricidad — todos los días — sin ningún beneficio adicional de confort.
¿Y si tengo muchos equipos en mi negocio?
En instalaciones con múltiples unidades — oficinas, naves industriales, plazas comerciales — el impacto de arranques frecuentes y setpoints incorrectos se multiplica. Aquí es donde un sistema de automatización (BMS) hace una diferencia real: programa automáticamente los horarios de encendido, ajusta los setpoints según la ocupación real del espacio y evita que alguien deje el aire a 16 °C un viernes por la tarde.
En proyectos que hemos ejecutado en Monterrey, solo corregir los setpoints y los horarios de operación — sin cambiar ningún equipo — ha generado ahorros de entre el 15 % y el 25 % en la factura eléctrica mensual.
En resumen
Apagar y prender el aire frecuentemente no ahorra — al contrario, genera picos de consumo y desgasta el equipo.
Para ausencias cortas (menos de 1 hora), sube el termostato en lugar de apagar.
La temperatura ideal de confort es 23–24 °C, no 18 °C.
Cada grado innecesario hacia abajo representa 6–8 % más en tu recibo de luz.
Un sistema de automatización elimina el error humano y optimiza el consumo de forma automática.



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