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Hoteles: cómo mantener el confort en habitaciones vacías sin disparar el consumo

7 oct
4 min de lectura

Una habitación de hotel vacía no debería enfriarse como una ocupada. Te explicamos cómo el control por ocupación, la integración con recepción y el control de humedad reducen el consumo sin afectar al huésped.

Un hotel tiene un reto de climatización que casi ningún otro edificio enfrenta: pagar por enfriar cuartos que nadie está usando, y que aun así deben estar perfectos cuando el huésped llegue.

Una habitación puede pasar la mayor parte del día vacía: el huésped sale a una reunión, a la alberca o a recorrer la ciudad. Si el aire acondicionado sigue trabajando como si hubiera alguien dentro, el hotel paga por un confort que nadie disfruta. Si, en cambio, se apaga por completo, el huésped regresa a un cuarto caliente, húmedo y con el ambiente pesado, y eso se refleja en las reseñas.

La solución no es elegir entre ahorro y confort. Es controlar con inteligencia.

El problema de la habitación vacía

En Monterrey, mantener un cuarto frío la mayor parte del año tiene un costo. Cuando se multiplica por decenas o cientos de habitaciones, el consumo de la climatización se vuelve uno de los gastos operativos más importantes del hotel.

Las causas más comunes del desperdicio son tres:

  • El termostato queda en la temperatura del último huésped. Si alguien lo dejó a 18 °C, ese cuarto sigue enfriándose a 18 °C aunque lleve días sin ocupación.

  • Puertas de balcón abiertas o mal cerradas. El equipo lucha contra el calor exterior sin que nadie lo note.

  • Cuartos desocupados que se mantienen "listos" a la misma temperatura que los ocupados, por temor a que el huésped llegue y encuentre el cuarto caliente.

Estrategia 1: control por ocupación

La base de un hotel eficiente es saber si hay alguien en la habitación. Hay dos formas de saberlo:

Tarjeta de llave en el interruptor. Al entrar, el huésped inserta la tarjeta y se activa el sistema. Al salir y retirarla, la habitación pasa a modo ahorro. Es simple, y en muchos hoteles es lo más práctico.

Sensores de presencia. Detectan movimiento dentro de la habitación y permiten distinguir entre "ocupada pero quieta" y "realmente vacía". Combinados con la tarjeta, evitan que el equipo se apague mientras el huésped duerme o descansa.

Estrategia 2: dos modos, no encendido y apagado

Apagar el equipo por completo en una habitación vacía suele ser un error. Lo recomendable es trabajar con modos:

  • Modo ocupada: el huésped controla la temperatura dentro de un rango razonable.

  • Modo vacía (ahorro): el sistema sube el setpoint unos grados. La habitación no se enfría de más, pero tampoco se calienta al punto de generar humedad ni de tardar mucho en recuperarse.

  • Modo preparación: el sistema baja la temperatura antes de la llegada del huésped.

La diferencia está en el tiempo de recuperación. Un cuarto en modo ahorro regresa a la temperatura de confort en pocos minutos. Uno completamente apagado puede tardar mucho más y obligar al equipo a trabajar al máximo, con picos de consumo.

Estrategia 3: conectar el BMS con recepción

Aquí es donde un sistema de automatización marca la diferencia. Si el BMS se integra con el sistema de reservaciones (PMS) del hotel, la habitación "sabe" cuándo va a llegar el huésped:

  • Cuarto reservado pero sin check-in: modo ahorro.

  • Una o dos horas antes de la llegada estimada: modo preparación.

  • Cuarto en mantenimiento o fuera de servicio: setpoint mínimo.

  • Check-out: regreso automático al modo ahorro.

El resultado es que el huésped entra a una habitación ya confortable y el hotel no pagó por enfriarla durante horas innecesarias.

Estrategia 4: no olvidar la humedad

Este es un punto que muchos hoteles pasan por alto. Una habitación vacía con el aire apagado y la humedad alta se convierte en un problema: olor a encierro, superficies húmedas y, a largo plazo, moho en cortinas, alfombras y paredes.

Por eso el control de humedad debe mantenerse activo aunque el cuarto esté vacío. Un buen sistema monitorea la humedad relativa y, si pasa de cierto límite, activa el equipo por periodos cortos para controlarla, sin necesidad de enfriar el cuarto al nivel de uno ocupado.

Estrategia 5: contactos en puertas y ventanas

Un sensor sencillo en la puerta del balcón puede evitar un desperdicio constante. Si la puerta permanece abierta más de unos minutos, el sistema pausa el equipo de esa habitación y, si es necesario, avisa a mantenimiento. Es una inversión pequeña con un efecto directo en el consumo.

Qué se logra con todo esto

Cuando estas estrategias trabajan juntas, el hotel obtiene:

  • Menor consumo eléctrico en las horas en que las habitaciones están vacías.

  • Mejor experiencia del huésped, porque el cuarto está listo cuando llega.

  • Menos desgaste de los equipos, al evitar ciclos extremos.

  • Datos para decidir: cuántos cuartos están en cada modo y cuánta energía consume cada piso o ala.

¿Por dónde empezar?

No hace falta automatizar todo el hotel de una vez. Muchos proyectos arrancan con un piso o una torre piloto, miden resultados y escalan después.

Antes de invertir, lo recomendable es conocer cómo consume hoy tu hotel y dónde está el mayor desperdicio. En BMSControls hacemos un diagnóstico gratis para identificar oportunidades de ahorro y proponerte una ruta de implementación a tu medida.

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